UN ESPACIO DE MEMORIA PARA LA DEFENSA DE LOS DDHH EN EL SUR DE CHILE Este sitio es un instrumento de la memoria y del amor por la vida, aqui instalamos varios mega de memoria, para nombres, sueños, para la vida de aquellos que añoramos y nuestro amor a los más grandes valores humanos. Aquí nos encontrarás, en el sur, en el sur de la memoria y en el lugar más lejano del Mundo para proclamar la verdad y la justicia, sin más armisticio que nuestra propia muerte. ¡¡¡Te esperamos!!!
Al sur de la memoria se suma a la FUNA de este oculto violador de derechos humanos, sobre todo porque este es responsable de la muerte de Victor Jara.
Efectivamente, en el Ministerio del Trabajo -donde labora-, en pleno centro capitalino, se efectuó una masiva funa contra el asesino de Víctor Jara, el ex teniente del Ejército Edwin Dimter Bianchi, autodenominado “El Príncipe”. El desenmascaramiento del represor concitó una masiva presencia de funeros, especialmente jóvenes, acompañados de figuras de los mundos de los derechos humanos, como Carmen Soria, y de la cultura, como Pedro Lemebel y Roberto Márquez, del grupo Illapu.
Edwin Dimter Bianchi es recordado por los prisioneros políticos del ex Estadio Chile por la crueldad con que trató a quienes estaban ahí detenidos y fue reconocido por estos mismos testigos como el asesino de Víctor Jara.Mientras el grueso de los funeros permanecía en las afueras del Ministerio del Trabajo, en Huérfanos con Teatinos, un grupo entró a la oficina donde se desempeña actualmente Dimter y le enrostró su calidad de asesino.Ante la sorpresa de sus compañeros de oficina, el funado reaccionó violentamente, negando primero su culpabilidad y reconociéndola posteriormente, según señaló Julio Oliva, representante de la Funa.
Edwin Dimter Bianchi, el repudio de todos los hombres de bien del mundo, larga vida a tu conciencia.
El azul de tu silencio nos traslada al andén de la memoria.
Danzas como hoja de mayo reteniendo aliento de palomas
y paralizando estaciones taciturnas del Temuco en los 70.
Un silbato nos Instala en los andenes y el vapor de las máquinas
que bufan en la explanada dibujan tu rostro más allá
jornadas homenaje estudiantes uach
Valdivia. Mayo-Junio 2006
Organizaciones convocantes en Valdivia:
Agrupación Beneficiarios del PRAIS (Programa Reparación Atención Integral Salud y Derechos Humanos)
Agrupación Educacional Pichiwentru taiñ mapu meu
Asamblea Valdiviana de Izquierda Social (AVISO)
Colegio Antropólogos de Chile. Delegación Regional Valdivia
Coordinadora Derechos Humanos
Escuela de Antropología. UACH
Escuela de Periodismo UACH
Federación de Estudiantes UACH
Grupo Cultural “Canto América”
Hogar de Estudiantes Mapuche Weliwen
Instituto de Comunicación Social UACH
Juventudes Comunistas (universitaria)
Juventud Rebelde Miguel Enriquez (universitaria)
Memoria-Mir
Partido Comunista. Regional Valdivia
Red de Mujeres
Organizaciones de apoyo
Consejo de la Cultura y las Artes X Región
Instituto de Ciencias Sociales UACH
Sindicato de Trabajadores UACH
Coordinador General: Juan Carlos García V.
ACTIVIDADES
Semana del 15 al 19 de Mayo
- Exposición Itinerante de jóvenes víctimas de la represión (JRME Universitaria)
- Exposición Rostros y Biografías de los caídos (Memoria-Mir)
- Difusión Programa Radial, sitio Web (FEUACH)
- Viernes 19. 14 hrs. Rotativo de filmes: “Mercano, el Marciano”, “Las Tortugas también vuelan” y “2001: Odisea del espacio”. Auditorio Centro Innovación Docente. Facultad Filosofía y Humanidades. UACH (Estudiantes Escuela Antropología)
Semana del 22 al 26 de Mayo
- Murales BRP (JJCC Universitaria y Sindicato UACH)
- Martes 23 de Mayo, 20 hrs. Testimonios de estudiantes, académicos, no académicos, pobladores (Escuelas Antropología y Periodismo; AVISO) y Diaporama (Jenny Paredes)
- Miércoles 24 de mayo, 20 hrs. en la DAE UACH. Tocata Varios grupos (JJCC, Grupo Cultural y Agrupación Educacional Pichiwentru)
- Miércoles 24 de Mayo, 20 hrs. FORO –PANEL: “Escritores y Memoria”. Víctor H. Catalán, Walter Hoefler, Omar Lara, Ricardo Mendoza, Enrique Valdés. Modera: Pedro G. Jarra. Sala Ainilebu. Avda. Prat 549. Corporación Cultural de Valdivia.
- Viernes 26 de Mayo. 15:30 hrs. Caminata desde la Plaza a la UACH. (Todos)
Semana del 29 de Mayo al 02 de Junio
- Feria del Libro (FEUACH)
- Teatro: Monólogo acerca de la tortura (Claudia Rosales)
- Ciclo de Actividades (Red de Mujeres)
- Ciclo de Cine (Juana Lizaso y Carla Morales)
- Lanzamientos Libros:
“Antología Lipschutz” (Escuela de Antropología y Delegación Regional Valdivia Colegio Antropólogos);
“Carrizal Bajo” (JJCC universitaria);
2 Junio 20 hrs: “Todo mi cuento” Juan Carlos García, en Sala Ainilebu. Avda. Prat 549, Corporación Cultural de Valdivia.
- Foros Derechos Humanos (Agrupación Educacional Pichiwentru, JRME Universitaria y Agrupación Beneficiarios Prais)
Delia Sandoval Arratia, de la localidad de Neltume, integrante de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y del Grupo Memoria Neltume. Su hijo, José Eugenio Monsalve Sandoval, fue ejecutado por miembros del Ejército y de la Central Nacional de Informaciones, CNI en 1981.
La Sra. Delia falleció en su casa habitación de la calle Araucaria en el poblado de Neltume el sábado en la mañana. Sus funerales se realizarán este lunes 08 de mayo, a las 11 Hrs. A esa hora salió el cortejo hacia el cementerio de Punahue (sector Lago Neltume).
La Sra. Delia se destacó por representar a las mujeres y familias de Neltume que pedían justicia para sus hijos muertos durante la dictadura militar y contribuir a rescatar la memoria de ese pueblo cordillerano. Integraba la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Valdivia, organización en la que representaba, junto a otras mujeres, a las familias de esta Neltume, localidad que sufrió una fuerte y violenta represión luego del golpe militar de 1973.
Su hijo José Monsalve, a los 19 años, fue detenido como cientos de trabajadores del entonces Complejo Forestal y Maderero Panquipulli. Desde septiembre de ese año estuvo preso para salir en 1977, exiliado a Canada. En 1981, junto a otros miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR , ingresa clandestino a Chile en la zona de Neltume, lugar en que fueron sorprendidos por militares y la CNI, quienes lo ejecutan el 20 de septiembre de ese año.
La Sra. Delia trabajó para que supiera la verdad sobre la vida de su hijo y otros muertos y desaparecidos en esta zona cordillerana. Integró también el Grupo Memoria Neltume, quienes levantaron un monumento en la calle principal del pueblo para recordar a quienes murieron el cordillera y que trabajaban ahora en recuperar la historia del pueblo , sus familias y sitios relevantes por su importancia social, ecológica y política.
Neltume es parte de la verde memoria, del sur de la memoria. Delia Sandoval Arratia tu testimonio descansa en la interminable y amada memoria del pueblo.
Sus rostros en esta tarde
Nos Humedecen la memoria
Y levantamos en su homenaje
Las banderas y las luchas
Como un torreón inexpugnable
Como él ultimo refugio
del verde corazón
De nuestros sueños.
Reconstitución del enfrentamiento que hizo el juez Guzmán en el retén
Como en un recurso del cine, 30 años después, canosos y envejecidos los protagonistas de aquella madrugada, civiles y carabineros ya retirados, volvieron la semana pasada tras sus pasos para reconstituir minuto a minuto los sucesos. La Nación Domingo siguió cada minuto de la extensa jornada que duró cuatro días.
Jorge Escalante Nacion Domingo
José Liendo, el comandante Pepe, llamó por teléfono al juez de Panguipulli Juan Guzmán. “Le comunico juez que vamos a ocupar otro fundo pero, como siempre, todo será pacífico”, le dijo. Recibida la información el magistrado habló con Carabineros y partió aperado a caballo bajo la lluvia con un piquete, a encontrarse con los hombres de Liendo en el lugar señalado. Ambos bandos permanecieron unas horas mirándose frente a frente, casi sin palabras, y sin acciones de fuerza. Luego el juez y el piquete se retiraron. El joven juez Guzmán sabía que no era posible impedir la nueva ocupación, a no ser con el inicio de una verdadera guerra en el área. El Complejo Maderero y Forestal Panguipulli había crecido ese día en otras decenas de miles de hectáreas. Corrían los meses de 1972 en los alrededores de Neltume, en la precordillera de la X Región, 170 kilómetros de Valdivia al este.
Ese año el Presidente Salvador Allende había llegado por primera vez hasta la zona de Neltume para conocer la experiencia del Complejo, que ya se extendía en una amplísima zona precordillerana de la provincia de Valdivia. La mítica y temida leyenda estaba instalada. Allí, el poder popular se olía, vivía y crecía.
Desde fines de la década de los años 60 un fortalecido movimiento campesino de la zona inició una lucha de ocupación de fundos o “recuperación de tierras” como la entendían. El Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) instaló allí algunos cuadros que pronto cosecharon la formación del Movimiento Campesino Revolucionaria (MCR). La lucha estaba en su apogeo.
El trabajo y la férrea organización del Complejo también. Por primera vez los campesinos no tenían patrones, sino la organización y ordenada estructura del Complejo. El liderazgo de Liendo era indiscutido. El comandante Pepe era un hombre instruido, con cuarto año de Ingeniería en Agronomía. De carácter muy firme. Pero quienes lo conocían apreciaban en él su gran humanidad e ideales en la lucha junto a los que siempre habían sido explotados y empobrecidos.
EL ONCE
El golpe del 11 de septiembre de 1973 tomó por sorpresa al movimiento campesino, columna vertebral del Complejo Maderero. En una asamblea de mediodía en la sede del Complejo en Neltume, las recriminaciones de unas y otras corrientes políticas del movimiento -MIR, comunistas y socialistas- se entrecruzaron en agitadas intervenciones. Sin embargo, al final reinó la unidad para defender al gobierno de Allende, pero sobre todo su propia organización. Al final de cuentas, era la nueva vida que se habían ganado para ellos y sus hijos. El plan quedó trazado. Había que tomarse el retén de Carabineros de Neltume, lograr la rendición de sus ocupantes y su paso al bando de los campesinos, y apoderarse de las armas que allí existieran. Por la tarde se preparó la acción. Se fabricaron decenas de cócteles molotov, algunas granadas caseras, y se recolectaron tres o cuatro rifles de calibre 22 y algunas escopetas. Pasada la medianoche del día 11 estaba convocada una nueva reunión en la sede de la Asociación Deportiva de Neltume, Asoden. Allí se planificaría el curso de la acción. A las dos de la madrugada del día miércoles 12, unas 60 a 80 personas iniciaron la acción divididas en cuatro o cinco grupos que se desplazaron por distintos sectores.
Menos de un mes después, entre los días 3 y 4 de octubre de 1973, por ese ataque fueron ejecutados en Valdivia el comandante Pepe y otros once dirigentes y militantes del MIR, o miembros del MCR o del Frente de Trabajadores Revolucionarios (FTR), también creado por el MIR.
El general Sergio Arellano Stark con su Caravana de la Muerte asistirían en masa al anochecer del 3 de octubre al campo de tiro de Llancahue, para presenciar la ejecución de José Gregorio Liendo Vera.
El mayor Carlos López Tapia, integrante de la Caravana en su recorrido por el sur y primo del juez Juan Guzmán, también vería caer al comandante Pepe esa noche bajo las balas.
La semana pasada, treinta años después, canosos, envejecidos, pero hasta emocionados y con la memoria clara como el cielo limpio del sur, los protagonistas de aquella madrugada en torno al todavía existente retén Neltume, civiles y carabineros ya retirados, volvían a reconstituir los hechos. También volvía el juez Juan Guzmán. Fue él quien ordenó esa reconstitución de escena, ahora como magistrado de la Corte de Apelaciones de Santiago y juez instructor de la causa Valdivia. La Nación Domingo siguió cada minuto de la extensa jornada que duró cuatro días entre el 8 y el 11 de abril, con interrogatorios en el tribunal de Panguipulli y dos días de recreación del enfrentamiento en Neltume.
LOS RECUERDOS
“Armas hubo, intercambiamos disparos, no lo vamos a ocultar, fue una acción directa de resistencia. El objetivo era que los carabineros se rindieran y ocupar el cuartel, tomar las armas, y sumarlos a nuestra lucha”, rememora el ex militante del MIR Jorge Durán Delgado, frente al antiguo retén de madera. El integró el grupo que logró llegar más cerca de la frágil construcción, a unos 40 metros frontalmente. En 1973 tenía 19 años.
Cuenta que Liendo estaba a unos metros suyo, en otro grupo por el flanco izquierdo. “El Pepe les gritaba a los pacos que se rindieran, que no temieran por sus vidas. Que pelearan junto a nosotros para defender el gobierno de Allende”, dice.
Pero desde el retén de madera el sargento Benito Carrasco Riffo, entonces jefe del cuartel, recuerda que gritaba “¡no nos rendimos, Carabineros no se rinde mierda!”. Con dos fusiles automáticos SIG y dos carabinas, los cuatro policías de Neltume repelían desde ambos pisos con fuego nutrido a los trabajadores del Complejo, impidiéndoles el avance. La noche era oscura y caía una tupida llovizna. Los atacantes instalados en los flancos y el frente se parapetaban en el terreno que los favorecía porque tenía la forma de quebrada.
Los escasos disparos de los trabajadores no alcanzaban a impactar con fuerza la dura madera nativa del rústico cuartel. Por la distancia, las molotov no daban en el objetivo y se apagaban con la llovizna. Una que otra granada casera tampoco daba en el blanco.
“Eran unas balitas no más las que ellos disparaban”, le dijo Carrasco frente al retén al fiscal militar, mayor de Ejército de Justicia Mauricio Scheuch, autoridad de Valdivia necesaria en la diligencia por tratarse de un recinto militar.
“¡Manden la caballería aérea!”, gritaba turbado en la radio el cabo Juan Campos pidiendo refuerzos al retén de Choshuenco, 20 kilómetros al oeste. Las balas de grueso calibre de los policías retumbaban sin cesar. Las esposas de los carabineros con sus hijos temían lo peor. Ellas estaban dentro del mismo retén y en casas adyacentes.
En uno de los grupos que intentaba avanzar para sorprender por la retaguardia, estaba Jorge Lleufumán, el segundo testigo que participó en la diligencia. Recuerda que no pudieron seguir avanzado. El fuego de Carabineros era intenso. “Habremos disparado unos cien tiros”, comentaba Carrasco en su relato.
Cerca de las tres de la madrugada llegaron los refuerzos. “Veníamos cuatro en una camioneta, incluso los carabineros nos dispararon pensando que éramos atacantes”, recordó el carabinero Carlos Godoy en terreno. Los cuatro refuerzos coincidieron en que cuando ellos llegaron, casi todo ya había terminado.
SIN RASTROS
Los peritos no encontraron huellas de bala disparada hacia el retén. No hubo muertos. No hubo heridos. No hubo incendio ni daño de consideración al retén. Pero en Valdivia fusilaron a Liendo, a Fernando Krauss, René Barrientos, Pedro Barría, Luis Pezo, Santiago García, Víctor Saavedra, Sergio Bravo, Rudemir Saavedra, Enrique Guzmán, Víctor Rudolph y Luis Valenzuela. Krauss y Barrientos, dirigentes del MIR, estaban en Valdivia la noche del enfrentamiento. Igual los mataron como “autores intelectuales”.
El entonces comandante de la IV División de Ejército en Valdivia, general (R) Héctor Bravo, declaró en el proceso que hubo dos Consejos de Guerra por los que se condenó a los 12 fusilados. Y dijo que Arellano firmó las sentencias de muerte junto a él en Valdivia. Hasta hoy los expedientes de esos consejos y las sentencias no aparecen. La eventual comisión de ilícitos en este amplio espectro de hechos es lo que indaga el juez Guzmán.
Guzmán es cauto a la hora de hacer declaraciones sobre los hechos reconstituidos en Neltume, e interrogados por él y sus dos actuarias, Millaray Durán y Malvina Pinto, a todos los testigos previamente en el Juzgado de Panguipulli.
“En mi concepto no podía existir un enfrentamiento verdadero”, afirma el juez, destacando la diferencia de las armas utilizadas por unos y otros, que no hubo bajas ni heridos, y relevando “la respuesta profesional de Carabineros, disparando al aire o sobre las cabezas, y porque está claro que lo que se pretendía por la otra parte era plegar a la fuerza policial para apoyar al gobierno que defendían”.
Pero en Valdivia un mes después de las 12 ejecuciones, el 3 de noviembre de 1973 los jóvenes Víctor Romero, Cosme Chávez y Víctor Gatica, eran ejecutados por otro Consejo de Guerra, acusados de asaltar el cuartel de Carabineros de Gil de Castro en esa ciudad. “Creo que el asalto fue prefabricado. Es terrible, porque se condenó a tres jóvenes p or un supuesto asalto”, declaró al respecto el general Bravo reservadamente a la Comisión Rettig en 1990.
Que les parece el articulo respecto de los periodistas sancionados, es interesante.
Cuatro destacados ex directores y una reportera de los principales periódicos chilenos fueron acusados de infringir el Código de Etica Profesional durante la pasada dictadura y sancionados por el Tribunal Metropolitano de Etica y Disciplina del Colegio de Periodistas de Chile A.G.
El Tribunal, confirmando el fallo del fiscal, resolvió que los entonces directores de El Mercurio, René Silva Espejo; Las Ultimas Noticias, Fernando Díaz Palma; La Segunda, Mario Carneyro, y La Tercera, Alberto Guerrero, y la reportera Beatriz Undurraga faltaron a la ética al no “entregar la verdad a la ciudadanía” al publicar informaciones sobre el secuestro y desaparición de 119 presos políticos en la llamada Operación Colombo (1974-1975).
Silva Espejo y Carneyro fueron declarados “inimputables” por estar fallecidos, en tanto los restantes recibieron una sanción de censura pública y suspensión de sus derechos gremiales, y dispondrán de cinco días para apelar, una vez notificados.